Editorial

Es casi imposible ser ajeno ante la catástrofe de dimensiones globales que significa esta pandemia. Aún quienes nos mantenemos desde hace más de siete meses en condiciones de distanciamiento físico, sabemos, sentimos, experimentamos que el mundo cambió, y lo hizo de golpe. La educación ha sido uno de los ámbitos violentamente interpelado por las turbulencias de la pandemia. Según UNESCO unos 185 países suspendieron las clases presenciales en todo su territorio más otros que suspendieron en forma parcial. En total, más de 1.500 millones de alumnos fueron afectados; cifra que representa al 90% de la población estudiantil global. Estudiantes, docentes y familias vieron alterados los lugares tradicionales de diseñar, guiar, transitar y acompaña los procesos de aprendizaje.

 

Ante la ausencia del espacio físico y la falta de seguridades buena parte de la comunidad educativa, aferrada a sus inercias parecía enunciar –parafraseando al Indio Solari– “si no hay presencialidad que no haya nada”. Ciertos reductos, acostumbrados a pagar por vidas aseguradas, enarbolaron su omnipotencia de poderosos exigiendo la apertura inmediata de escuelas, shoppings, gimnasios, vuelos internacionales y cruceros de lujo.

 

Algunos de nosotros -tal vez los muchos silenciosos- intentamos muy trabajosamente construir iniciativas de enseñar y aprender para no perder el horizonte del reencuentro, aún desde la mirilla de un tiempo de excepción, plagado de incertezas. Sin caer en la ingenuidad voluntarista de “la crisis como oportunidad” nos desafiamos a “inventar o errar”, según predijo Simón Rodríguez, ya no como paradigma transformador sino simplemente como estrategia de sobrevivencia.

 

De alguna manera este número de Inventario se sostiene en esas prácticas y quiere dar lugar a esas voces. Quisimos poner en circulación reflexiones sobre la reconfiguración de los procesos de trabajo de los docentes que enseñan y/o los que dirigen instituciones educativas, las nuevas decisiones pedagógicas, el contenido de la enseñanza revisitado y fundamentalmente el desafío de producir nuevos conocimientos sobre dicho trabajo educativo.

 

Se suceden así videos, narraciones, artículos, entrevistas que despliegan muchos de nuestros propios interrogantes sobre el impacto en las subjetividades de un tiempo de profundas transformaciones tecnológicas. Acerca los nuevos y viejos territorios escolares: aula, instituto, virtualidad, y el desafío de pensar cómo abordar la formación en estas diversas modalidades. El cruce de enseñar con las prácticas de cuidado. Respecto del “maestro” que necesitamos para el mundo y la educación que viene, pensando no sólo en sus saberes sino en las pasiones que lo constituyen. La voz de los estudiantes reflexionando sobre sus propias experiencias para cuidar las trayectorias de sus compañerxs. La necesidad de construir saberes sobre los usos pedagógicos de las TICs, y sobre un trabajo docente colaborativo que facilite la construcción de espacios curriculares interareales.

 

¿Tiempos de excepción o de emergencia? ¿De crisis destructora o desafiante? Sobrevuela la incertidumbre respecto de si estamos formando para retornar a la educación que tuvimos o transitar hacia una “nueva normalidad”. ¿Alguna vez existió dicha normalidad? ¿O acaso la desigualdad, la discriminación y la segmentación educativa no son constitutivas de nuestra escuela capitalista moderna? Tal vez lo más interesante de esta hora es haber implosionado la idea de normalidad, lo que constituye una herida profunda en un país orgulloso de su “tradición normalista”.  

Sin duda en este número nuestro nombre cobra un significado potente: intentamos un INVENTARIO para ver cómo tramitamos este tiempo de pandemia donde para sobrevivir necesitamos construir certezas intermitentes que nos permitan avizorar que mañana puede ser posible lo que hoy no lo parece.

                                                                Silvia Andrea Vázquez

Preguntas sobre la transición que construye futuro

REVISTA INVENTARIO

Proyecto de Extensión Formación y trabajo docente - Seminario en movimiento (UNLU)