Acerca del sentido político de la formación docente

Compartimos la intervención de Gabriela Saslavsky, del grupo “Andares y pensares”, durante la Jornada en el ISFD Nº 81 en mayo de 2018. Un análisis del Taller Integrador Interdisciplinario y los modelos de formación docente en disputa.



Por Gabriela Saslavsky *

El TAIN (Taller Integrador Interdisciplinario) es un espacio de encuentro e intercambio entre docentes de las carreras de profesorados de Inicial, Primaria y Especial. Estos encuentros pueden llevarse a cabo solo entre docentes o con la participación de estudiantes. Se realizan una vez por mes, se le asigna a cada profesor u n módulo por semana que, por lo general, se unifica en 4 horas una vez por mes.


Cada institución lo lleva adelante con determinadas características que se adaptan a su realidad. Es común que se lleven a cabo los sábados a la mañana, o que se roten los días para que puedan asistir los docentes.


Más allá que el diseño curricular de formación docente establece una temática particular para estos encuentros, es cierto que cada institución lo llena de contenidos particulares, de acuerdo a las necesidades que detecta en la formación de los estudiantes.


El ISFDyT N° 81 (Miramar) organizó a mediados de 2018, en el marco de un proyecto conjunto con la Universidad Nacional de Luján se realizó un TAIN donde se convocó en forma abierta a docentes y estudiantes de la institución y se invitó a profesores de otras instituciones.



El eje de este encuentro estuvo centrado en la política educativa vigente. Contenido sumamente importante porque es el marco que permite pensar para qué formamos, qué es lo que estamos haciendo y hacia dónde vamos. En realidad, posibilita pensar en dos niveles: uno teniendo en cuenta qué es lo que plantea la política neoliberal en relación a la formación docente y otro en relación a lo que como formadores podemos definir, haciendo uso de los intersticios, buscando acuerdos y definiendo perspectivas. De esta manera, el Instituto 81 se hizo cargo de la conocida frase, toda educación es política y la puso sobre la mesa abriendo la posibilidad para pensarla desde lo concreto, desde las decisiones que se toman cotidianamente.


Reflexionar en forma colectiva acerca de para qué formo y en qué contexto, es sumamente necesario; y mucho más si se está formado futuros docentes, que también tendrán que pensar acerca del contexto en el que desarrollarán su tarea y tener en claro el para qué de la misma.


En este sentido, se observa que la política actual de formación docente se preocupa poco porque un docente pueda leer la realidad, en el sentido que habla Paulo Freire de lectura del mundo. Entre otras cuestiones, su interés está puesto en el uso de la tecnología, formando un docente que cumpla una función de tutor, facilitador, mediador o acompañante. Lo preocupante de esta postura es que este modelo es el que se intenta llevar a cabo durante la propia formación de los docentes. Basta ver la nueva propuesta curricular elaborada por esta gestión, en la que sobreabundan los espacios virtuales o semipresenciales, en cuestiones pedagógicas, didácticas, políticas y/o filosóficas, por ejemplo, el trabajo con la diversidad.

¿Es posible formarse en estos temas de manera virtual? ¿Qué vivencias, análisis, reflexión conjunta se promueven? La formación docente implica análisis sobre una situación concreta para intervenir en ella ¿es posible formar docentes en los procesos de enseñanza y de aprendizaje a la distancia? Estos diseños parecen definir el rol de los profesores de formación docente como guías que habrán de acompañar a individuos aislados en su itinerario de formación.


Sumado a esto, el eje principal de la formación docente está centrado en las capacidades definidas por un documento elaborado por el INFOD ( “Marco referencial de capacidades profesionales de la formación docente inicial”). En este texto hablan de igual manera de capacidades, desempeños o competencias, conceptos que sustituyen la palabra “conocimiento” lo que denota una postura ideológica muy clara.


Por supuesto que la formación docente incluye el desarrollo de determinadas capacidades, pero definidas dentro de un contexto haciendo foco en lo histórico, cultural, en los conocimientos. El problema es que en el marco actual se plantean estas capacidades desde una perspectiva individual centrada en el logro de un conjunto de “habilidades” generales para cualquier actividad como, por ejemplo, las que define este documento: resolución de problemas, pensamiento crítico, aprender a aprender, trabajo con otros, comunicación, y compromiso y responsabilidad. Capacidades que pueden definir cualquier “profesión” y son justamente las que busca el mercado laboral en general.



Claramente nadie está en desacuerdo con las capacidades del desarrollo crítico, el trabajo en grupo, el tema es en qué contexto y a qué llaman, por ejemplo, resolver problemas.

Este planteo reduce la problemática pedagógica a una cuestión técnica y deja de lado el eje principal de la formación docente que es la enseñanza, como práctica social, contextualizada e histórica, desde una perspectiva que busca invisibilizar las condiciones reales en las que se desarrollan los procesos de enseñanza y de aprendizaje.


La categoría de competencia o capacidad, en este marco, participa en la estrategia de individualización dentro de una política de recursos humanos, donde el docente no es un sujeto de derecho, ni tiene una historia colectiva, ni con ningún grupo, sino que tiende a su aislamiento.


Otra preocupación en relación con la formación docente se centra en el tratamiento de los contenidos disciplinares, por ejemplo, en el nuevo diseño curricular para la formación de un profesor en Matemática, aparecen vacancias importantes en contenidos específicos. Pero, en definitiva, desde esta perspectiva eso no es importante dado que el docente será alguien que organice, monitoree o ejecute propuestas pensadas por otros.


También llama mucho la atención que en los Diseños Curriculares se habla de prácticas eficaces, es decir que empiezan a aparecer plasmados en el ámbito educativo conceptos propios del mundo empresarial y mercantil como calidad, competencias, indicadores, excelencia, estándares, evaluación por resultados, pruebas estandarizadas, etc.

Esta política está acompañada por una campaña mediática tendiente a desprestigiar tanto a los docentes en ejercicio como a los futuros docentes. Instalan la evaluación como el mejor mecanismo para mejorar “la calidad de la formación docente”, para ello proponen el Operativo Enseñar a través del cual se “dieron cuenta” que los estudiantes de profesorado tienen faltas de ortografía.


Desde este lugar, se argumenta que es necesario cambiar la formación docente y modificar todos los diseños curriculares. El mejor camino: crear la UNICABA y cerrar institutos, “porque realmente es todo malo, lo que entra, lo que sale, lo que está en ejercicio”. Es un discurso que cala a través de los medios de comunicación.


La política educativa propuesta por esta administración no es una política aislada, sino que se relaciona con otras como, por ejemplo, la creación de “La unidad de coordinación de capital mental” (28/8/2016) que es una unidad de coordinación que está dentro de la Jefatura de Gabinete de la Provincia de Buenos Aires, no es algo solamente de Educación, sino que cruza a toda la gestión.


Según esta unidad “El capital mental se define como la totalidad de recursos cognitivos, emocionales y sociales con los que una persona cuenta para desenvolverse en la sociedad, adaptarse al entorno e interactuar con los demás y el medioambiente”. Uno de sus objetivos es “Establecer el cuidado, desarrollo y protección del capital mental como eje rector de las políticas de estado provinciales”. Estas definiciones denotan una concepción meritocrática, biologicista, mercantilista. Quizás un Banco que permita depositar y aumentar “el capital mental”, sería una estrategia válida para esta Unidad.


A esta propuesta se le suma otra, como la creación del Instituto de Liderazgo Educativo (ILE) (28/3/2018) dentro de la órbita del Ministerio de Educación, “que tendrá la función de desarrollar proyectos innovadores tendientes a propiciar políticas de capacitación en gestión de los cuadros directivos y de conducción del sistema educativo bonaerense”. El organismo busca “garantizar una oferta de calidad que resulte de vanguardia para el desarrollo de los próximos años en el ámbito de la gestión educativa y la innovación pedagógica”. Seguramente los que ofrecerán esta capacitación serán organizaciones privadas ligadas a empresas que buscan insertarse en el ámbito educativo con un discurso acorde con sus objetivos.


Estas tendencias logran que se sobrevaloren determinados conceptos empresariales, como calidad y evaluación, y no a la educación misma; es decir, dichos conceptos se usan como expresión genérica y como única verdad para caracterizar la educación.


Ante este panorama, surge la necesidad y la urgencia de develar prácticas alternativas en defensa de una escuela que recupere la educación como valor social. Por tanto, los espacios como el de este TAIN son fundamentales para tener en claro cuáles son las propuestas formativas del Gobierno de Vidal y Macri, qué tipo de docente quieren formar, para qué institución, con qué directivos y para qué país. Son instancias que nos permiten estar atentos y explicitar qué proyecto está detrás de todas estas políticas de formación docente y ver cómo seguimos significando la formación docente con todo lo que ello significa.



* Ex directora del ISFD Nº 54 de Florencio Varela, actualmente profesora de institutos de Bernal y CABA, profesora de la UMET, miembro del colectivo Andares y Pensares.

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