Especificidad y contexto: las modalidades educativas en la Formación Docente Inicial

¿De qué hablamos cuando nos referimos a modalidades educativas y formaciones específicas? En esta nota, Simari y Souza, entregan algunos aportes para la construcción de un nuevo marco pedagógico y normativo. Su experiencia en Bariloche, la importancia de conocer el contexto social de las prácticas y el desafío de construir un conocimiento situado.



Por Claudio Simari* y Noemí Souza**



La formación específica


Las distintas modalidades que configuran al sistema educativo argentino requieren de docentes con formación específica para su desempeño. Nos referimos fundamentalmente a educación rural, educación de adultos, interculturalidad, educación en contextos de encierro, educación hospitalaria, entre otras. Las necesidades del sistema y la riqueza particular de las variables pedagógicas (didácticas, sociales, políticas, económicas culturales, etc.), propias de cada una de esas modalidades, hacen imprescindible, a nuestro entender, la incorporación estructural de Unidades Curriculares específicas en los planes de estudio de la formación inicial. Dichos espacios podrían brindar a los estudiantes del profesorado, la oportunidad de ampliar su formación a través del análisis pedagógico, del estudio socio-educativo de las condiciones de contexto de las comunidades en las que se implementan, del campo de los derechos en los que se fundamentan y a los cuales deben remitir las experiencias, así como las herramientas para su desempeño profesional.

Tomando brevemente alguna referencia personal, durante algunos años, ante la elección de desempeño en la modalidad de educación de adultos, tanto del nivel primario como secundario, toda su especificidad, se fue descubriendo sobre la marcha, junto a compañeres docentes que orientaban y enseñaban. Les propies estudiantes, con sus observaciones, indicaban si lo que se les proponía era lo que realmente necesitaban, con las didácticas más apropiadas y las referencias conceptuales adecuadas a esos grupos. La formación inicial no había dotado de herramientas suficientes para un completo desempeño profesional en dichas unidades educativas.






Una experiencia en el IFDC Bariloche


Durante varios ciclos lectivos, en el Instituto de FD de Bariloche, algunes profesores dictamos Edis (Espacios de Definición Institucional) en los que abordábamos junto con les estudiantes, las problemáticas de la educación rural. Visitábamos escuelas rurales con un plan de trabajo para desarrollar en ellas y proponíamos un análisis pedagógico, del contexto geográfico, social, histórico-cultural, productivo, etc. de los distintos sectores rurales provinciales y sus grandes ejes problemáticos (la gran mayoría de les estudiantes, no conocía casi nada de la ruralidad provincial; menos aún, de las escuelas del subsistema jurisdiccional). Proponíamos un espacio de formación profesional, realista y no romántico, de la educación rural. Muches estudiantes descubrían en esos Edis, el valor de las salas multiedad en el nivel inicial, las problemáticas a las que se enfrentan les docentes cotidianamente para garantizar la escuela infantil en el campo, los multigrados de primaria, la inclusión en sectores desolados, la formación en materias artísticas y de la educación corporal, las variables de interculturalidad específicas, la articulación entre niveles y el desarrollo de experiencias del nivel medio y de adultos en los parajes rionegrinos.

Los Edis que propusimos en la Formación Inicial, eran para les estudiantes y profesores, espacios voluntarios. Sería recomendable que se transformen en espacios constitutivos de los planes de estudio, porque, como se mencionaba anteriormente, la construcción de conocimiento que podría lograrse en ellos se transforma en insumos de enorme valor para todo el proceso de la formación de maestres y profesores. Aún en aquelles que se desempeñen en la denominada “educación común”. No es menor señalar, que el título de grado de la FD, habilita a les egresades de los institutos a desempeñarse en todas esas modalidades. Es de esperar, entonces, que los espacios de la formación inicial, consideren la formación teórica y práctica de los estudiantes en las distintas modalidades educativas (salvo excepciones, los espacios de la práctica profesional no las incluyen). Cabe indicar que la Ley Orgánica de Educación de la provincia de Río Negro sancionada en 2012 en concordancia con la Ley Nacional de Educación 26206, establece que la formación específica para las distintas modalidades debe ser garantizada por el Estado a través de los Institutos de FD (Ley Orgánica de Educación de la provincia de Río Negro N° 4819: Título IV: Cap II artículo 44; Cap V art 71, por ejemplo)




A modo de desafío…


Proponemos, entonces, el estudio y la caracterización de la realidad de las modalidades educativas de las jurisdicciones provinciales, para aportar a la construcción de conocimiento a nivel nacional. Es inevitable preguntarse: ¿cómo incluir el estudio y la práctica de las modalidades, en la FD inicial? ¿De qué manera podrían incluirse trayectos formativos específicos en el plan de estudios? ¿Cómo se articularían estas propuestas de formación, con las políticas de ampliación de derechos y de desarrollo de las distintas jurisdicciones?

Resulta necesario propiciar la construcción y ejecución de políticas específicas desde el INFD, y la inclusión de la cuestión de las modalidades educativas, en el marco de la discusión de una ley de Formación Docente, para ampliar las propuestas curriculares de la formación, hacia un sentido de ampliación de derechos, incluyendo educativamente a toda la ciudadanía de nuestra tierra, garantizando su derecho social a la educación, a la justicia social y curricular y a una educación de calidad para todes les compatriotas.







* Claudio Simari: ex director de Educación Rural de la Provincia de Río Negro. Profesor de tecnología en IFDC Bariloche.

** Noemi Souza: Profesora en Ciencias de la Educación. Ex coordinadora del Profesorado de Educación Primaria del IFDC de Bariloche

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