Experiencias y testimonios: nuevas formar de educar en pandemia

Relevamos algunas de experiencias de docentes a cargo del Campo de la Práctica para conocer las diferentes formas de trabajo y posicionamientos durante la pandemia. Un recorrido polifónico, colectivo y en proceso.


Por Marcela Sarzano



Contexto y proyecto


En todos los acuerdos federales se reconoce al Campo de la Práctica Docente como el eje vertebrador de la formación docente inicial, pero la inédita situación de un ciclo lectivo desarrollado en medio de la pandemia, puso en tensión todas las experiencias previas.

Las escuelas co-formadoras debieron dar respuesta de manera inesperada a un desarrollo en la virtualidad. La Práctica Docente, como espacio de reflexión sobre las prácticas escolares, se tropezó con una escuela que se estaba repensando a sí misma.

A partir de parámetros normativos establecidos por los ministerios de Educación provinciales a lo largo de todo el territorio nacional se desplegaron, con intensos debates previos, una multiplicidad de estrategias y acciones para dar respuesta a la coyuntura y garantizar el derecho a la continuidad de la formación de los futuros docentes.

Relevamos algunas de estas experiencias consultando a docentes a cargo del Campo de la Práctica para conocer las diferentes formas de trabajo y posicionamientos.

Entrevistamos a Silvia Tolosa, ISFDyT N° 56 de La Matanza; Elizabeth Roldán, Escuela Normal Superior “Olegario Víctor Andrade”- Gualeguaychú; Andrea Chiesa, ISFD N°39, Vicente López; Gerardo Averbuj, UBA; Celeste López del Instituto Superior Virgen Niña de Alberti.; Laura Soto, María Elena Gato, Soledad Rusafa docentes de Educación Superior de la provincia de Mendoza

Les preguntamos sobre si es posible pensar en la enseñanza a distancia, con herramientas digitales como una práctica o si solo puede concebirse como práctica la enseñanza presencial, cómo resolvieron la cursada 2020 y si es posible la coexistencia de la enseñanza presencial y virtual y cómo podría reconfigurar esto el espacio de la práctica.


Testimonios

Para todos ha sido un tiempo de profundas reflexiones y discusiones al interior de los equipos de trabajo y de nuevos procesos de acuerdos con las instituciones co formadoras que se encontraban con las mismas incertidumbres y desafíos. “Esta etapa provocó revisiones, reformulaciones, innovaciones, equivocaciones y el desarrollo de un recorrido del que nos fuimos apropiando en tanto experiencia y reflexión, a medida que iba sucediendo” cuenta Silvia Tolosa, docente de prácticas en uno de los Institutos más grandes del AMBA.

De improviso, surgió la necesidad de interpelar lo que les era cotidiano para, ante esta nueva realidad, “generar respuestas ágiles, dinámicas y creativas, que sean respetuosas en términos de derechos y, además, en términos de vinculación entre los miembros de nuestra comunidad”, destaca María Elena Gato desde Mendoza. Lo irrenunciable es que hay un derecho mayor a resguardar: el de los y las estudiantes de poder continuar con sus trayectorias de formación.

La planificación de este ciclo lectivo inició con la idea de un aislamiento corto pero la irrupción de un año totalmente en la virtualidad obligó a repensar la tarea al mismo tiempo que se estaba realizando. Para Andrea Chiesa, profesora en Vicente López, fue importante revisitar los Diseños Curriculares de la Provincia de Buenos Aires y replantearse “¿cuál es el sentido de la escuela y de la educación hoy? ¿qué docentes estamos formando? ¿cómo los formamos? ¿cuál es nuestro posicionamiento ético político como formadoras? ¿cómo repensar actividades y postulados clásicos cristalizados sobre el recorrido apropiado de residentes?” Si la escuela se desplaza a las casas de los niños, niñas y jóvenes, los Institutos deben dar cuenta de otras prácticas.

En la cátedra de prácticas del Profesorado de Sociología de la UBA decidieron no acreditar ese espacio si no hay una mediación de la presencialidad. A pesar del pedido expreso de algunos estudiantes, consideraron que siendo la única asignatura de la carrera con experiencia directa en el aula, no es posible la cursada en 2020 ya que “hay conflictos propios de la presencialidad que deben resolverse "in-situ"”, según expresó Averbuj. De todas formas implementan una experiencia piloto con algunos estudiantes que harán su residencia en la no presencialidad.

En sintonía con esto Elizabeth Roldán, manifiesta la necesidad de transitar un período de prácticas presencial para finalizar el proceso de formación. “Vivenciar la gestión de la clase para atender a la vez el pensamiento de todos los niños, coordinar el diálogo de construcción del conocimiento, tomar los aportes de los niños para poder resignificarlos, sistematizar los saberes, acompañar sus aprendizajes desde las posibilidades de cada uno a partir de las intervenciones, preguntas, miradas y gestos, que en la virtualidad no es posible” sostiene la Vicedirectora de la Escuela Normal de Gualeguaychú. Preocupa a este colectivo cómo se planifica y reconstruye el conocimiento de los niños cuando las posibilidades de diálogo están limitadas por la falta de encuentros sincrónicos y la enseñanza mediatizada por las familias que por lo general apuntan a la buena resolución de la actividad y no al proceso que interviene.




Celeste López es docente en un Instituto privado de Alberti, Provincia de Buenos Aires. La virtualidad le permitió la realización de actividades pedagógicas de los practicantes con escuelas del ámbito rural, situación que no se da en tiempos normales en los que la residencia se da en escuelas del ámbito urbano. Por eso cree que “necesariamente debe reconfigurarse el espacio de la práctica, atendiendo a la necesidad de sostener espacios que se generaron en la virtualidad y resultaron positivos” Valora, especialmente, los equipos de trabajo que pudieron construirse con la participación de múltiples actores: inspectores, directores, profesores y estudiantes.

Para Silvia Tolosa pensar en la Práctica sin el aula llevó a revisar las formas de considerar al docente, el grupo de aprendizaje, las dimensiones cognitivas, afectivas y sociales pero atendiendo a que la formación docente también es parte de estas nuevas experiencias. En todos los estratos de este proceso resultó necesario configurar a ese Otro con el que había una necesidad de comunicarse.

Todos los docentes consultados dan muestra de originales respuestas ante una situación totalmente nueva para garantizar la cursada de una asignatura que, por definición y a primera vista parecería no poder desarrollarse en la no presencialidad.

En la Escuela Normal de Gualeguaychú se comenzó con un trabajo colaborativo en el que las y los estudiantes proponen recursos o actividades para enriquecer las propuestas elaboradas por las maestras, con una posterior elaboración de secuencias didácticas de contenidos acordados con las maestras.

En Vicente López se propuso un recorrido similar a una “ayudantía” a los maestros pensando en la potencialidad de crear instancias formativas de relevancia. “Llevamos cada residencia al formato particularísimo de continuidad pedagógica que cada maestrx fue construyendo, recuperando para lxs estudiantes un proceso de aprendizaje que se construye con otros y para otros”, nos cuenta Andrea Chiesa.

El desafío estuvo en acompañar a los residentes a pensar propuestas que mediadas por dispositivos digitales en un contexto donde el acceso a estos medios resulta dificultoso no solo para los niños y niñas de las escuelas sino también para ellos mismos en tanto estudiantes del nivel superior. Para Silvia Tolosa “esto significó todo un campo de descubrimientos y experiencias compartidas para estudiantes y docentes que fueron desde la presentación “artesanal” de carteles manuscritos en fotografías hasta aplicaciones novedosas”

Soledad Rusafa enfatiza la necesidad de trabajar con los residentes para impulsar acciones pedagógicas que respeten el trabajo del/de la docente co formador respecto del “vínculo pedagógico y afectivo que cada docente había logrado con sus estudiantes y las familias, buscando ayudar y sumar sin entorpecer, entendiendo que los docentes, con el gran impacto que ha tenido esta situación de emergencia sanitaria en sus tareas cotidianas, se encuentran fatigados/as, cansados/as y nuestra idea no era llenarlos de más trabajo sino acompañarlos en su trabajo”

Pensando hacia un futuro sin COVID-19, todos coinciden en que el ciclo 2020 instaló formas nuevas de pensar la educación, que la academia aún no sistematiza en sus estudios, pero que la realidad ha instalado nuevas prácticas pedagógicas que vinieron para quedarse.

Averbuj plantea si es posible ser docente hoy sin la incorporación de TICS'. La virtualidad se va a incorporar a las dinámicas escolares por lo que las prácticas docentes de los profesorados deberán implementar la virtualidad como contenido.

El espacio de la práctica debe reconfigurarse, según Celeste López, porque sería importante “sostener espacios que se generaron en la virtualidad y resultaron positivos”. Valora las posibilidades de reuniones de equipos de trabajo en las que las nuevas herramientas que posibilitó el aislamiento permitió el encuentro de inspectores, directores, profesores, docentes co formadores y residentes. Los aprendizajes sobre construcción de materiales audiovisuales han sido importantes y aplicables a futuro en la presencialidad.

Elizabeth Roldán revaloriza el uso de las aulas virtuales como futuro complemento que enriquece la enseñanza en contextos de presencialidad. Si bien había un uso como recurso en el Nivel Superior es importante que se incorpore como parte de las estrategias de enseñanza “para volver sobre las propuestas, actividades, recursos, más allá del aula”.

En los Institutos de alguna manera ya se venían incorporando dispositivos digitales a la tarea. Silvia Tolosa, reconoce que va a ser posible la coexistencia de diversas modalidades de enseñanza pero resulta necesario garantizar “condiciones materiales y simbólicas que permitan que se transformen en una situación de enseñanza no excluyente. Es difícil pensarlo con el telón de fondo de la pandemia y las incertidumbres que nos atraviesan”.

Consideramos que la coexistencia de enseñanza presencial y virtual va a reconfigurar el ámbito de la práctica, pero, sobre todo lo hará en aspectos aún más profundos que el campo de la práctica.

La realidad de del ASPO implicó para la escuela “una migración en la construcción del vínculo” se reconfigura el vínculo y también las subjetividades, nos cuenta Laura Soto.Nuevos/as sujetos con nuevos modos de vinculación requieren prácticas nuevas. Este es el desafío: poder generar los escenarios, las metodologías y las estrategias oportunas para las prácticas en la formación docente, en un mundo que cambió.”


Agradecimiento


Agradecemos a todos los docentes que nos acercaron sus experiencias. Todas dan cuenta de una construcción colectiva al interior de las instituciones, la búsqueda de acuerdos con los actores territoriales, el respeto por el trabajo docente en la inédita situación del ciclo 2020 y el convencimiento de que el objetivo es garantizar el derecho social a la educación en tanto funcionarios del Estado.


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REVISTA INVENTARIO

Proyecto de Extensión Formación y trabajo docente - Seminario en movimiento (UNLU)