Formación docente en disputa: el rol de los sindicatos docentes

Un repaso por las actuales implicancias del Estado en la mercantilización de la educación y los desafíos de la organización sindical. Pasado, presente y futuro de la formación docente.


Por Sandra Verónica González*




Quiero, en primer lugar, poner de relieve los sentidos de Estado que dominaron en los últimos 40 años, y como estos sentidos tuvieron un impacto diferencial en la política educativa y en el consecuente accionar de los sindicatos docentes.


En segundo lugar, analizar las implicancias del gobierno actual que abre el juego a la mercantilización de la educación, especialmente la formación continua. Lejos de aquella concepción clásica del “Estado mínimo”, el neoliberalismo del Siglo XXI deja de demonizarlo y lo convierte en la plataforma predilecta en la cual darle curso a los negocios privados (nacionales e internacionales).


Finalmente, plantear los desafíos que el Nivel Superior y la organización sindical tienen por delante frente a esta reconfiguración pos neoliberal del Estado y sus aspiraciones de tomar por asalto a la Educación. Porque el ajuste y la disputa no es solo material, sino que tiene como objetivo a largo plazo la modelización de un sujeto dócil, afín a un mundo de precarización laboral, de incertidumbre de futuro, y de autorreponsabilización frente a las consecuencias de las crisis económicas. En ese punto estableceré el nexo necesario entre formación docente y el nivel secundario, pues no es azar que sea sobre estos dos niveles donde más transformaciones se estén dando: la escuela es el lugar por excelencia donde se construyen subjetividades, por eso tanto interés en estas pseudo reformas.



Derivas de Rol del Estado: del neoliberalismo de los 90’ al neoliberalismo del nuevo siglo


Como ya se ha caracterizado en muchísimos estudios sobre nuestra historia reciente, puede afirmarse que la época de los 90’ estuvo signada por el retiro del Estado y por la progresiva transferencia de responsabilidades nacionales hacia las Jurisdicciones, las Instituciones y los Sujetos. En lo que refiere a Educación, puede observarse en la transferencia de los servicios educativos de nivel medio y superior no universitario a las provincias por medio de la Ley Nº 24049. Esta tercerización de las responsabilidades del Estado frente a la Educación Pública fue delegada tanto en el sector privado como en diferentes sectores de la Iglesia. En los primeros años del nuevo milenio, con el Estado neoliberal de los 90’ en franca crisis, los docentes tuvimos que enfrentar nuevamente los ataques deliberados de una administración que buscaba hacer recaer los efectos de la debacle económica sobre los trabajadores. Desde las organizaciones sindicales surge una nueva herramienta para disputar con más fuerza: el Frente Gremial Docente Bonaerense. Promediando la década y superando aquellos turbulentos primeros años del 2000, el Estado comienza un nuevo proceso de re-definición: el ocaso del neoliberalismo y su Estado Mínimo dio lugar a un nuevo Estado de Bienestar, productivo y con soberanía nacional.



Por medio de una batería de leyes importantísimas (Fondo Nacional de Incentivo Docente, Financiamiento Educativo, Educación Técnico Profesional, Educación Nacional) la política educativa fue redirigida para revertir las consecuencias nefastas del período anterior y recuperar otra vez la centralidad del Estado en el planeamiento del sistema.


Los nuevos marcos normativos ampliaron la democratización del sistema, brindándonos la posibilidad de participar en la creación de muchas políticas públicas, permitiéndonos acercar nuestras demandas y sugerencias ya no como actores periféricos, sino como protagonistas fundamentales de la educación pública. Es así que, por ejemplo, en el nivel Superior, los sindicatos docentes logramos incidir a través del Instituto Nacional de Formación Docente (INFOD), en el diseño de las carreras y en el Programa Nacional de Formación Docente “Nuestra Escuela”. A nivel provincial, se logró la creación de Direcciones de Educación Superior, mejoras en las condiciones de los ISFD y formulación de nuevos Diseños Curriculares.


En todos estos casos lo que se presenta como un patrón común es la presencia fuerte del Estado, invirtiendo en educación como nunca se había hecho y consolidando la identidad del Nivel Superior.


Sin embargo la alternancia democrática trajo un nuevo gobierno y nuevas redefiniciones respecto a los sentidos del Estado. Esta nueva versión utiliza tentacularmente toda la potencia estatal para maximizar sus utilidades. En lugar de políticos, hoy gobiernan gerentes y CEOs, los mismísimos representantes del establishment que vieron que era más redituable tomar el Estado que hacerle la guerra. En este escenario de maximización de utilidades desde el propio seno del Estado, todo se vuelve un negocio, incluida la educación.



De Davos a Zorraquín: la formación docente en disputa


Entre los muchísimos compromisos que contrajo el Gobierno que asumía en 2015, estaba el de “reinsertar a la Argentina en el Mundo”, terminar con el aislamiento proteccionista de la última década.


En el año 2016, en una de sus visitas al Foro de Davos, el presidente Macri se reunió con el multimillonario Sunny Varkey. En ese encuentro los dos empresarios comenzaron a pensar “una propuesta para entrenar docentes” en nuestros país. En el año 2018 la provincia de Buenos Aires firma una convenio con la Fundación Varkey (por medio de la DGCyE) para capacitar en Liderazgo Educativo a los equipos de conducción de las escuelas bonaerenses. Estas capacitaciones, que tradicionalmente estaban a cargo del sistema de Formación Docente Provincial, pasan a manos privadas por la cifra de U$S 2.016.000.


En 2019, la Gobernadora Vidal designa a Victoria Zorraquín como Directora Provincial de Formación Continua ¿Quién es Zorraquín? Es la fundadora EDUCERE, una ONG que se encarga justamente de brindar capacitación docente (incurriendo en una clara incompatibilidad de funciones públicas) y que como primera acción como funcionaria despidió por email a todos los integrantes de los Equipos Técnicos Centrales.


En este escenario de avanzadas mercantilizadoras las organizaciones sindicales cumplieron un rol importantísimo. En el plano legislativo el Gobierno intentó impulsar algunos proyectos de Ley con el objetivo de modificar estructuralmente aspectos del sistema formador, como fueron por ejemplo la Ley Aguilar y el Plan Maestro. A espaldas de los docentes y apelando a muestras censales raquíticas que solo buscaban legitimar lo que en realidad era una pseudo-participación, tuvieron que dar marcha atrás producto de la resistencia de las comunidades educativas.


Otro plano en el cual los docentes sindicalmente organizados dimos una fuerte batalla es en el relacionado con la política de evaluación. La construcción de sentido común a partir de las pruebas estandarizadas busca también ser la garantía para avanzar con el ajuste material, reduciendo carreras y cursos bajo la lógica del “uso eficiente de los recursos”. En relación con esto, hemos estado siempre en alerta y dando la batalla cultural frente a estas nuevas cosmovisiones que quieren imponer. El mayor logro de 2019 ha sido que el Gobierno diera marcha atrás de forma definitiva con el cierre de carreras y comisiones en los ISFD y ISFT.

Pero las políticas de ajuste no solo se expresan de forma explícita (recortes, subejecuciones) sino que otras veces adoptan formas más disimuladas, pero con los mismos dramáticos efectos.



Perspectivas a futuro de un conflicto abierto


Si bien estos tres largos años de lucha han sido duros, la coyuntura actual no nos permite relajarnos ni un momento. La firma del préstamo con el FMI obliga al Gobierno Nacional a profundizar el recorte fiscal como sea, por lo que las cruzadas del ajuste continuarán sin dudas. De cara al futuro se presentan algunos desafíos, territorios de conflicto que hemos vimos madurar en estos años y que nos mantienen en estado de alerta.


En primer lugar, los docentes seguimos con preocupación todo lo que tiene que ver con las iniciativas de la Secretaría de Evaluación Educativa, única área de educación donde se ha aumentado la inversión. Según una hipótesis compartida, tanto el Programa Enseñar del año 2017 como la Autoevaluación del año 2018, son parte de un deliberado plan de hostigamiento al Nivel Superior que se coronará con un intento de Evaluación Externa que ya ha dado sus primeros pasos en el Consejo Federal de Educación. En una controvertida votación (sin participación gremial y con el rechazo expreso de 6 provincias más 4 que estuvieron ausentes) el CFE avanzó en la creación de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación de Institutos de Formación Docente (CONEAFOD). Esta Comisión, lejos de estar enfocada en el fortalecimiento de la calidad educativa de la Formación Docente Inicial, se presume como la herramienta con la cual avanzarán en el desprestigio de los ISFD (construyendo el sentido común de ineficiencia y derroche), para posteriormente justificar nuevos ajustes al no lograr la acreditación que otorgará la CONEAFOD.




¿Qué significa la "acreditación"? Es una suerte de "certificado de calidad", que le permite al ISFD validar los estudios que realizan los estudiantes. Bajo políticas neoliberales, un Instituto que por diferentes razones deja de estar "acreditado", no solo no puede emitir titulaciones con validez para los alumnos, sino que tampoco se le reconocen partidas presupuestarias para que los Profesores sigan dando clases. Como se puede ver, la CONEAFOD se convierte así en la herramienta preferencial con la cual la gestión podrá avanzar unilateralmente, tal como lo vienen intentando en CABA, con el ajuste en el Nivel Superior.


Por otra parte, a los docentes nos preocupa sobremanera algo que está en sintonía con el despido por email de los equipos técnicos centrales y que no es más que otro síntoma de la progresiva privatización y mercantilización de la formación docente: la llegada de ONGs que brindan formación docente basada en las neurociencias y el clima emocional a los CIIES. De la mano de la Directora Provincial de Capacitación Continua, Victoria Zorraquin, se viene avanzando en estas capacitaciones que, según nuestra lectura política gremial, intentan consolidar un paradigma hiperindividualista, donde se busca exaltar las dimensiones de lo íntimo y lo privado, naturalizando la mirada aislada del sujeto y fracturando su mundo social. Lógicamente se reconoce la dimensión emocional del sujeto, pero siempre que se entienda a ese "sujeto" inserto en una sociedad, donde la alteridad no es una mera yuxtaposición de "sensaciones individuales", sino que conforman un colectivo complejo, con intereses y objetivos comunes, con una historia que se construye entre todos.



A modo de cierre


Como se puede apreciar en estas ideas que he querido compartir con ustedes, la política incide fuertemente en la direccionalidad del modelo educativo. No es lo mismo el destino de la educación pública bajo la impronta de un gobierno que piensa la educación como una mera fábrica de recursos humanos para el mercado futuro, que un gobierno que piensa la educación como instancia emancipadora. Pensar la educación desde la neutralidad política es una contradicción pedagógica absoluta.



* Licenciada en Cs. de la Educación, Directora del ISFD Nº 29, Secretaria General del SUTEBA Merlo

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