¿Lógicas o miradas disciplinares?

En la educación secundaria el grado de dispersión de las propuestas virtuales es crítico. Esta nota se pregunta por las formas de organización del trabajo de los docentes “moduladizados” y sus lógicas disciplinares.



Por Damián Andrés Ferrari



El trabajo interdisciplinar no es una propuesta nueva en el nivel secundario, incluso, en la Resolución CFE Nº367 Anexos I y II se plantea como estrategia de reorganización para “el abordaje de saberes” porque “fomentan un aprendizaje que considere tanto las relaciones como la reflexión, la problematización y las competencias necesarias para el desarrollo de la autonomía”[i], sin embargo, no resulta tan frecuente su implementación en las prácticas de enseñanza entre los profesores.

En este artículo, voy a realizar un relato de las experiencias que atravesé como docente de educación secundaria en el área de Filosofía.


En primera persona


El primer momento fue caótico. No quiero abundar en este aspecto, aunque sí tenerlo presente: la primera reacción fue la elaboración de una caterva de tareas virtualizadas con los recursos propios con los que contábamos cada docente individualmente.

Las primeras desconexiones de los/as alumnas/os fueron tecnológicas, algunos con intermitencias variadas producto de la desigualdad presente (y agigantada) por la pandemia. Rápidamente, se sumaron las que provenían de la imposibilidad de auto-organización de los alumnos individualmente frente a la multiplicidad de propuestas pedagógicas, diversidad de plataformas, recursos tecnológicos y formas de comunicación utilizadas por los profesores amplificadas en un modelo de organización escolar que propone entre 10 y 14 materias en el nivel secundario (según año y modalidad) con diferentes profesores ordenados con tiempos y espacios según una lógica disciplinar. Con esta organización, y en circunstancias pandémicas, que los docentes se encontraran con sus alumnos y que los alumnos pudieran seguir la propuesta del docente, se convirtió en un “logro apoteótico”.

Dos palabras sobre la propuesta disciplinar


Sobre el final de este trabajo realicé una encuesta[ii] a mis alumnos sobre las dificultades que habían transitado con la propuesta disciplinar que habíamos realizado. La respuesta mayoritaria fue que el problema mayor que tenían que afrontar era la cantidad de tareas y su auto-organización para su resolución: sólo un 40 % manifestó que se organizaba bien, mientras que un 35 % directamente planteó que “se siente desorganizado”. Este dato junto a que casi un 50% manifiesta que “Tenía muchas actividades de otras materias”, claramente marca que la “desorganización” se la produce la des-organización escolar por la falta de coordinación en las actividades que programan los profesores.



¿Lógicas o miradas disciplinares?


Una de las problemáticas a resolver para generar propuestas interdisciplinares es el tema de la concepción de las disciplinas en el nivel secundario que son presentadas a partir de una secuencia lógica “interna” de desarrollo sin relación con otros cruces disciplinares ni temáticos más generales o transversales[iii]. Los diseños curriculares se especifican por materias/disciplinas secuenciadas y los profesores suelen plantear que si no dan tal tema “no están preparados para la Universidad”.

En relación a la concepción de lo disciplinar en la secundaria, las políticas del gobierno neoliberal intentaron imponer un discurso de “desarrollo de capacidades" (SIC) que planteaba explícitamente que no hacía falta conocer en profundidad una disciplina para ser docente a partir de un modelo “tutorial” basado en una metodología llamada “Aprendizaje Basada en Proyectos” (ABP).

Entre una férrea lógica disciplinar, a modo de una propedéutica “universitaria”, y el descarte de las disciplinas, en función del mero “acompañamiento del autoaprendizaje”, hay un camino más interesante y posible para construir propuestas interdisciplinares que supone comprender la disciplina como una posible mirada sobre “una realidad” y que interpreta a partir de conceptos construidos al interior de una disciplina. Pensar una propuesta pedagógica a partir de una mirada que se cruce con otras, supone un profundo conocimiento de la disciplina y de las intencionalidades pedagógico-didácticas para la producción de conocimiento en un proceso educativo.


Entre lo dicho y lo hecho


De los directivos obtuve respuestas y silencios variados. En varios casos, apoyos explícitos y puesta en marcha de dispositivos para avanzar, en otros casos, una ausencia de posicionamiento que no impedía, pero la dejaba como una propuesta individual de un profesor hacia sus otros compañeros de curso.

En la práctica, el “aval institucional” resultó un factor clave y facilitador aunque no determinante, ya que dependía de la voluntad de los profesores para armar propuestas interdisciplinares que implican un trabajo de coordinación intenso entre compañeros de trabajo.

Los avances que pude realizar de articulación de trabajo interdisciplinar supuso una coordinación curso por curso, aún siendo de una misma escuela, ya que, por nuestra condición de trabajadores “modularizados”[iv], dispersos entre escuelas, turnos y cursos nos cruzamos de manera bastante fortuita entre estas instancias.

En esta variedad puedo dar cuenta en primera persona de varios modelos posibles a los que llegué a partir de acuerdos con los compañeros de trabajo: a) Trabajo conjunto entre dos o más profesores en un mismo documento en línea con consignas seguimiento y corrección compartida; b) Trabajos prácticos disciplinares separados pero coincidiendo en el abordaje de un tema desde distintos subtemas o abordajes disciplinares, seguimiento y corrección separada; c) Trabajos en un mismo classroom pero sin acuerdo de temas, sino acciones superpuestas de las disciplinas. Además hay otras escuelas y/o cursos en los cuales no pude arribar a ningún acuerdo y los alumnos tienen un classroom (u otras plataformas) por disciplina.




¿Balance?


Resulta prematuro hacer un balance, pero puedo dar cuenta de una serie de reflexiones que me deja esta experiencia:

- Es imprescindible registrar los acuerdos realizados con cada docente[v], más allá del registro propio de las acciones con los alumnos

- Las dificultades más frecuentes para el trabajo conjunto e interdisciplinar se encuentran más en las concepciones de enseñanza y conocimiento de los docentes que en la voluntad propiamente dicha[vi].

- Para un trabajo pedagógico más integrado e institucional de los profesores hacen faltas formas de organización del trabajo que superen el trabajo “modular” para avanzar en otras que reconozcan trabajo institucional colectivo y de planificación colaborativa.

Es importante seguir reflexionando sobre estas nuevas prácticas que construyen nuevas formas de trabajo en línea con la constitución del “inédito viable”, como plantea Freire, que es posible sólo con la acción política que supone generar nuevos mundos por medio de la praxis educativa.

-------------------------------------------------------------------------- [i] Res. del CFE, p 93-94 [ii] https://docs.google.com/document/u/1/d/e/2PACX-1vRhIVXFKbPJ8sdqV1pLupBo4R6_r6IbWcnGpxp5frr-rMQEvlwA7oL9-06GqHgI-BpwVtpocMatwuG7/pub [iii] a excepción de las ESI cuando se realizan acciones conjuntas en semanas pautadas [iv] El acceso al trabajo del profesor se realiza por “módulos” según la especialidad [v] En mi caso esto supuso, con 24 módulos, sostener 12 acuerdos diferentes: uno por curso, independientemente de que trabajo en 5 escuelas. [vi] En general, la respuesta era positiva en la intencionalidad, pero a veces no se alcanzaba a llegar a un acuerdo de trabajo conjunto.

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REVISTA INVENTARIO

Proyecto de Extensión Formación y trabajo docente - Seminario en movimiento (UNLU)