La enseñanza en las aulas, una cuestión de Estado

Un repaso detallado sobre la necesidad de incluir las condiciones de los estudiantes al momento de diseñar políticas educativas. Formación docente y construcción de conocimiento sobre la enseñanza en esta nota de Juana Ferreyro.



Juana Ferreyro, Profesora

Universidad Nacional de Moreno

juanaferreyro@yahoo.com.ar



En la formación de docentes pensar irrenunciablemente en la enseñanza

Pensar la formación de docentes como proceso permanente en el marco de considerar a la educación como un bien público al que tienen derecho todas y todos los estudiantes impone un desafío. Demanda revisar los saberes didácticos necesarios para garantizar tal derecho en las escuelas. Formar docentes es pensar la escuela, pensar lo que deseamos que ocurra en ella.

“(…) pensar la formación de docentes es pensar la escuela en su complejidad empírica y, también, trascendental; esto es, como condición de posibilidad de la formación misma. Porque sin un pensamiento de la escuela, la formación pierde su densidad histórico-política (…) D´Iorio (2012:55)[1]

Efectivamente, para pensar la formación de docentes resulta necesario considerar la escuela y la enseñanza como proceso que debe ocupar centralidad, no debe haber otra emergencia.


La enseñanza entendida como política de transmisión, como proceso que organiza el encuentro creativo con la cultura de los hombres es el proyecto que puede hacer posible el surgimiento de una verdadera democracia. Se expresa como un problema político, pedagógico y didáctico porque la enseñanza es el proceso que debe configurarse de modo de vincular la producción y circulación social de saberes asegurando al mismo tiempo para todas y todos el derecho a la educación. Esta posición ético-política exige en los docentes no solo una formación cultural y política sino también una sólida formación disciplinar y didáctica.


Sin embargo, es posible advertir que existe una importante y en muchos casos enorme distancia entre los desarrollos pedagógicos didácticos con los que cuentan la mayoría de los docentes y las características de las situaciones que se configuran en las aulas. Muchos profesores se comprometen en construir una enseñanza que asegure los derechos educativos a todos y todas, pero advierten serios condicionantes socio-políticos que comprometen y afectan la transmisión. Proyectos de enseñanza que pretenden generar nuevas formas de trabajo pedagógico para cambiar la relación de los estudiantes con el saber que, sin embargo, se ven frustrados o encuentran fuertes impedimentos.


Hay una serie de dificultades que es posible vincular con lo que plantea Flavia Terigi en varios de sus trabajos respecto a que la producción de conocimiento pedagógico didáctico ha estado ligado a relaciones cara a cara, descontextualizado de lo institucional, saberes que no dialogan con las particulares condiciones que plantea el dispositivo escolar. Diseños de políticas educativas que nunca contemplaron las características del proyecto didáctico que se requería para que las intenciones políticas puedan alcanzarse.


Hay problemas que muestran un rasgo singular, que parecen solo existir en las escuelas y no tener correlato en la formación de docentes, ni en las políticas educativas, tal vez se constituyen en otros o nuevos problemas justamente por las propias tensiones que define Terigi. Tal vez solo sea la expresión de un desencuentro entre cómo se recortan los problemas desde los gobiernos y cómo se definen para los afectados, los implicados en el problema.


En todos los casos el desafío es producir conocimiento pedagógico didáctico vinculado a las problemáticas aún no resueltas, ligadas a determinados condicionantes socio-políticos y unido a particulares contextos.


Nos enfrentamos con el problema de generar soluciones pedagógico-didácticas a dificultades que generaron determinadas políticas educativas, o sus ausencias y que reclaman hoy creativas respuestas. Retomando a D´Iorio existe la urgencia de considerar la formación docente en clave de escuela en su complejidad empírica y trascendental. Generar saberes del enseñar, para los que es necesario entablar un diálogo reflexivo con la complejidad escolar que se mueve todo el tiempo.



Un espacio posible para construir saber sobre la enseñanza


Producir conocimiento sobre la enseñanza que se desarrolla en las escuelas no se resuelve unilateralmente sino que debe ser un asunto del Estado. El corpus de saberes que disponen los docentes no es una responsabilidad que les pertenece exclusivamente, ni es asunto solamente de las escuelas, sino que constituye una problemática que tiene que ver con lo colectivo, con la sociedad en su relación con el Estado.


Las políticas públicas que se construyen, se definen y se concretan, incluyen niveles y ámbitos para su desarrollo. El Sistema Formador asume una posición estratégica para constituirse en un ámbito de producción colaborativa de conocimiento ligado a la enseñanza en las escuelas.

Las universidades y los institutos son instituciones que se integran por su tarea formadora y al mismo tiempo son corresponsables de la formación de docentes particularmente en el territorio geográfico en que se insertan. Son instituciones que crean debate público en torno a la educación como derecho, que promueven modos de enseñar renovados y propician un proceso democratizador del conocimiento.


Por lo tanto un Sistema Formador integrado, en diálogo genuino con el sistema de escuelas, debe asumir la responsabilidad de generar procesos de análisis y producción colaborativa y complementaria del conocimiento pedagógico-didáctico de acuerdo con las necesidades que expresan las escuelas y proponer y generar experiencias de formación en tal sentido.


Poner en marcha acciones de relevamiento, trabajar sobre los modos de definir problemas, hacer disponible la producción científica y académica que se produce y emprender proyectos conjuntos de producción de saberes específicos que atiendan a las necesidades del sistema educativo. Una tarea implicada en las necesidades contextuales y bajo el compromiso y encuadre de las políticas educativas nacionales y jurisdiccionales, comprendiendo lo local como una configuración emergente y dinámica de esas políticas.


El contexto actual reclama que tradiciones y culturas diferentes se articulen cooperativamente para desarrollar una perspectiva compartida, no uniforme y por eso valiosa, de los problemas que enfrentan los profesores y maestros en las aulas. Implica articular las capacidades, recursos y funciones de cada una de las instituciones que forman el Sistema Formador en una región, atentos a reconocer la especificidad y particulares historias y tradiciones que las configuran pero al mismo tiempo en un claro intento de resistir fragmentaciones, concepciones endogámicas o posiciones individualistas. La tarea guarda el desafío de edificar un espacio de construcción de conocimiento público, en el marco del desarrollo de la tarea común de formar docentes.


En este sentido el reto es generar hacia y entre instituciones una nueva cultura académica que se proponga organizar la producción de conocimiento desde la premisa de la interacción; potenciar las relaciones inter-institucionales de modo de tomar decisiones y compartir acciones. Así como promover la concurrencia de especialistas y formadores dispuestos a articular desde la horizontalidad de los vínculos estrategias y discutir colaborativamente supuestos teóricos, epistemológicos y valorar experiencias realizadas.


Finalmente, el trabajo por desarrollar plantea un juego institucional tan potente como problemático, está sujeto a la organización y las regulaciones propias de los sistemas y dependencias jurisdiccionales y nacionales a las que las instituciones responden, así como a sus diferencias respecto de los niveles de autonomía. Es imprescindible recuperar un encuadre político-pedagógico que ofrezca garantías, que construya un marco de posibilidad, con políticas generales para el Sistema Formador articulado con las jurisdicciones y referentes de las universidades. Es decir, políticas que establezcan la construcción de instrumentos que permitan vincular orgánicamente las instituciones del Sistema, así como que den direccionalidad a los lineamientos políticos que desarrollan estos espacios que responden a distintos gobiernos.


Un Estado que asume garantizar el derecho a la educación en todas las aulas de la Patria crea las condiciones para la construcción de conocimiento público sobre la enseñanza.






----------------------------------------- [1] D´Iorio, G.: (2012: 55) En formación, o la reinvención de la responsabilidad pedagógica. En Birgin, A. (comp) Más allá de la capacitación. Debates acerca de la formación de los docentes en ejercicio. (p Bs As Paidós

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