Resistencias que se hacen norma

En noviembre de 2018 en el Instituto Superior de Formación Docente No 39 de Vicente López se aprobó desde el CAI[1] el uso del Lenguaje inclusivo no binario [2] . Fue así, el primer Instituto con normativa respecto a este lenguaje.



Por:

Luciana Rodrigo, Celeste Rodríguez, Liliana Godoy (estudiantes)

Irene Raigorodsky, Susana Espindola, Andrea Chiesa (profesoras)

ISFD 39 Vicente López




El contexto

En la región VI del Conurbano Bonaerense se realiza cada año el Encuentro de Cátedras que Hacen Investigación (EnCaHIn). En estas jornadas lxs estudiantes presentan avances de proyectos de investigación, hallazgos, reformulaciones y relatos de sus prácticas investigativas. Conviven producciones desarrolladas desde diversos enfoques. El caso analizado aquí, parte de una investigación-acción-participativa de estudiantes, generada en estos encuentros, que buscó respuestas institucionales a problemas que consideraron significativos.


Durante el año 2018 los movimientos feministas y las disidencias dinamizaron múltiples debates y reclamos que, entre otros, incluyeron el uso del lenguaje inclusivo no binarie, con el objetivo de visibilizar categorías e identidades, que aporten a romper con la heteronorma. Estas temáticas antipatriarcales convocan a lxs estudiantes, que en muchos casos participan activamente de estos reclamos.


En varias instituciones cercanas, hubo fuertes conflictos cuando algunxs docentes o estudiantes utilizaron lenguaje inclusivo no binarie, que generaron tensiones con familias y autoridades educativas.


¿Cómo comenzó el conflicto?


Celeste y Luciana, estudiantes del ISFD No 39 de Vicente López, entregaron un Trabajo Práctico en una asignatura del Profesorado de Educación Primaria, utilizando lenguaje inclusivo no binarie. La profesora aceptó el trabajo como excepción. Sin embargo, insistió en que debían atenerse a las normas y convenciones de la Real Academia Española en las siguientes entregas.


Lxs estudiantxs compartieron esta problemática con otrxs profesorxs y comenzaron a realizar una práctica investigativa para presentar una propuesta de posicionamiento del Consejo Académico Institucional (CAI) respecto a esta temática. Así naciò un proyecto de investigación sobre Lenguaje Inclusivo no binarie que planteò un cuestionamiento sobre la violencia simbólica y la socialización heteronormativa que el lenguaje puede portar.


Este trabajo fue expuesto en una comisión del EnCaHIn. Allí otrxs estudiantes se interesaron en esta investigación. Particularmente intervino en el debate otra estudiante, Liliana, que propuso sumarse a la preparación del proyecto a tratar en el CAI ya que ella estaba profundamente implicada con esta temática por su biografía.


Las reuniones del Consejo Académico Institucional


En tres reuniones consecutivas del CAI se trató el posicionamiento del Instituto respecto al uso del lenguaje inclusivo no binarie. La participación en estas reuniones fue multitudinaria. Se acercaron profesorxs y estudiantes que nunca antes habían participado en el CAI. Se expresaron posturas diversas y argumentaciones sólidas en uno y otro sentido. En las reuniones la participación de Liliana dando testimonio de su experiencia fue fundamental en la toma de decisiones.


Después de largas discusiones el CAI aprobó el 1° de noviembre de 2018 el siguiente texto:

“La autorización institucional y fuerte sugerencia de incluir el Lenguaje Inclusivo No Binario, en las diversas modalidades de comunicación en nuestra comunidad educativa, que incluye los diferentes formatos de evaluación de los aprendizajes”.


Este posicionamiento del Instituto Superior de Formación Docente 39 de Vicente López generó un antecedente importante acerca del lenguaje en las instituciones de la región. Con posterioridad, otras instituciones también se pronunciaron: Instituto de Educación Superior Mariano Acosta, la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, etc.



Sin embargo, es interesante observar cómo las tensiones siguen aún manifestándose en el ISFD 39. Dos días después del pronunciamiento del CAI que aprueba y promueve el uso del lenguaje inclusive no binarie, una profesora entrega su proyecto de cátedra donde se lee: “cabe aclarar que, tanto durante las clases como en los exámenes y en la resolución de trabajos prácticos, forma parte de los requisitos de aprobación de este taller la corrección y la claridad en la expresión escrita y en la oral, según normas de la RAE”.


Participación, producción de conocimiento y toma de decisiones


En la experiencia analizada, los espacios de participación y reflexión fueron dos: Uno es el EnCaHIn que está relacionado con la presentación e intercambio de prácticas investigativas desarrolladas por estudiantes. El segundo es el Consejo Académico Institucional, órgano de cogobierno institucional.


Estos espacios de encuentro permiten compartir presentaciones, exposiciones, argumentaciones, posicionamientos y decisiones institucionales. La presencia del conflicto, ofrece la oportunidad de explicitar tensiones subyacentes y contribuir a la participación de docentes y estudiantes en la construcción de procesos democratizadores. Esta participación supone procesos de acción y reflexión que la diferencian de una participación engañosa. Lxs sujetxs se sienten interpelados e intervienen en la definición del conflicto y la toma de decisiones. Por lo tanto, se trata de un grado de participación real, que significa incidir colectivamente en las decisiones que afectan la vida cotidiana, analizar problemas, articular demandas frente a los poderes públicos, proponer, planificar, implementar y evaluar soluciones.


Pero la participación real no “brota” por generación espontánea de la población, de lxs estudiantes ni de los docentes. No es tampoco una concesión de la autoridad que la otorga o la retira; es una necesidad y un derecho que se aprende y se conquista. En ese sentido, se requiere promover la expresión de aquellos temas significativos y por lo tanto, convocantes.


Es indispensable fortalecer todos los espacios de producción de saberes y de participación como el EnCaHIn y el CAI en la formación docente, avanzando en la participación de la comunidad. La creciente democratización promoverá la construcción colectiva de transformaciones emancipatorias.





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[1] El Consejo Académico Institucional (CAI) es un órgano colegiado de asesoramiento, debate y decisión institucional en los ISFD, regulado por la Resolución N°4044-09 en la Provincia de Buenos Aires. está compuesto por un integrante del Equipo de Conducción del Establecimiento, por representantes del Claustro Docente, No Docentes y Estudiantes, elegidos a través del voto de cada claustro. Sus funciones son “Intervenir en cuestiones vinculadas a la organización institucional, presupuestaria –tratamiento de planta orgánico-funcional- gestión curricular, proyectos de articulación, extensión e investigación, concursos docentes, convivencia y trayectorias estudiantiles. El accionar del Consejo Académico Institucional, deberá ajustarse al marco normativo vigente.” [2] “Binario” es la palabra que por la cual quedó expresado en la norma que se aprobó en el CAI, y binarie es la expresión que reivindican les estudiantes y de esta manera aparece en el resto del texto.

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REVISTA INVENTARIO

Proyecto de Extensión Formación y trabajo docente - Seminario en movimiento (UNLU)